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Mi vida, una aventura: El exilio

Terry Bueno Pedraza

Docente, I.E. San José de La Pesquera

Profesor Terry Bueno y su experiencia de vida.

Todo comenzó por una especie de ambición, un deseo de alcanzar una mejor posición social, un mejor ingreso, una ostentación del curriculum. Bueno, todos tenemos derecho, dirá usted. Mi trabajo era bueno, mi empresa, aunque pequeña, era un buen soporte laboral, aunque no tanto en lo económico. Pero llegaron las campañas políticas y quisimos, los Arauquiteños, tener participación en el gabinete. Pues la cosa se nos dio, y allá fui yo como uno de los escogidos, a formar parte del gobierno departamental. ¡Ah!, ¡las glorias del poder! Pero como veguero no gana en pueblo, comenzaron los problemas.


Al gobernador lo inhabilitaron y lo metieron preso. Y a nosotros, los demás del gabinete, nos cogieron como a gata cocinera. Ustedes son esto, ustedes son aquello, ustedes hacen, ustedes no hacen. Un gobernador por encargo va, otro viene. Hasta que ¡zas¡ ustedes también van presos. ¡Usted viera el carrerón que tuve que pegar¡. Y a la orilla del rio fui a templar. Un alma caritativa me dio el aventón y al otro lado fui a parar. Y usted viera lo que es estar solo en un territorio desconocido, sin amigos, con el miedo a flor de piel. Cada persona parecía estar acechándome, persiguiéndome, vigilándome para delatarme. La zozobra era tanta que ni para que le digo más.


Fueron diez años mal contados. Pero como tenemos un Dios que no se olvida de sus hijitos, me hice al ambiente, por cierto allá supe que ese Dios tiene nombre y que se llama Jehová, ahí lo dice la mismita Biblia en Salmos 83, 18. Volviendo al caso, la orden de captura sólo duró tres meses, pero para mí fueron eternos, es más, no supe a ciencia cierta y nunca estuve seguro se la habían quitado o no. Allá un tiempo más tarde una abogada me ofreció una cédula, y bueno, me volví venezolano. ¡Ah!, pero eso era de mentira, aunque yo mismo me tragué el cuento, hasta que una vez en la alcabala de Peracal me detuvieron y me dijeron ¡Coño e´madre, tu eres un delincuente y te vamos a meter preso! A menos que te dejes ayudar, o sea que te bajes de la mula. Pues el lio se resolvió, después de miles de amenazas y vejámenes, con cien mil pesos, los únicos que llevaba en el viaje porque iba visitar a mi madre al hospital de Bucaramanga, porque estaba padeciendo de un cáncer terminal. Entonces me dije, tal como José Eliodoro, usted soltero se queda, no yo no dije así, yo dije: Terry Bueno, usted se devuelve pa´ su Colombia. Porque algo que sí aprendí desde una vez que tuve la dicha de visitar por un mes el país de Costa Rica, es que el país de uno es el mejor vividero, y aunque no falten los problemas, no hay tierra como la de uno.



A la vez que un proyecto es un saludo

Es como un estado del alma

Decir al hermano “la paz sea contigo”

En hebreo Shalom, en plena calma.

Esa paz depende de mí

Esa paz depende de ti

No esperes a que te la traigan

Esa paz se construye aquí.

Al pensar en esta frase, a mi mente acude

Como mariposas en una tarde veraniega

La voz de “colombianita” la cabrita

“de paz hablan todos, pero comprometerse ninguno”

Acaso contradicción pues el Máximo Legislador

A amar al prójimo y vivir en paz nos invita

Y al no ver resultados a su Hijo envió

Para que la humanidad con Él la paz hiciera

Más ahí no termina la historia

Pues ese Hijo ahora glorioso vendrá

Y como Príncipe de paz instalará

En la tierra el gobierno celestial

Que a los hombres fieles vida y paz dará.


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